El creador del enfoque Teach Like a Champion (Enseña como un Campeón) y autor del libro The Teach Like a Champion Guide to the Science of Reading (La guía de Teach Like a Champion sobre la ciencia de la lectura), conversó con Educarchile en el seminario “Leer y escribir desde los primeros años”, organizado por el Ministerio de Educación.
Con una alta convocatoria de docentes, directivos y equipos pedagógicos, el Ministerio de Educación -a través de la Unidad de Currículum y Evaluación (UCE)- realizó el seminario “Leer y escribir desde los primeros años”. El evento, efectuado en el marco del Día del Profesor y la estrategia “Chile Aprende y Avanza”, se centró en promover prácticas pedagógicas efectivas para la lectoescritura inicial.
De acuerdo con un estudio de la red Por un Chile que Lee (2024), tres de cada cinco niños no alcanzan el nivel de comprensión lectora esperado para primero básico. Asimismo, según el SIMCE 2025, el 52% de estudiantes no alcanzó el nivel adecuado en cuarto básico. Frente este desafío, Isabel Herrera, coordinadora nacional de la UCE, declaró en el seminario que la meta del Ministerio de Educación es “que todos los niños lean y escriban a tiempo”, por lo que se deben consolidar subprocesos como el desarrollo de vocabulario y la lectura fluida.
Y sobre esto conversamos con Doug Lemov, educador, escritor e investigador estadounidense y creador del enfoque Teach Like a Champion, quien dictó la conferencia magistral, “De la ciencia de la lectura a la práctica en el aula”, donde profundizó en la importancia del conocimiento del mundo, la expansión del vocabulario y la decodificación sistemática. Especialmente, quisimos ahondar en estrategias a implementar cuando las y los estudiantes ya aprendieron a decodificar.
Fluidez lectora siempre
• ¿Por qué es importante seguir desarrollando la fluidez lectora en los estudiantes mayores?
La fluidez es importante para estudiantes de todas las edades porque está estrechamente relacionada con la comprensión. Si no puedes leer con fluidez, las posibilidades de comprender un texto en profundidad son muy pequeñas. A medida que los estudiantes crecen, les pedimos que lean textos cada vez más complejos: textos científicos, poemas de Pablo Neruda ¡y son muy complejos!
Por eso, un estudiante que parece leer con fluidez en tercero o cuarto básico puede tener dificultades en lectura a medida que los textos se vuelven más complejos. Siempre debemos prestar atención a la fluidez, incluso en los años inmediatamente anteriores a la universidad.
• ¿Qué estrategias recomienda para mejorar la fluidez lectora en los estudiantes mayores (de quinto básico hacia arriba)?
Deberíamos acostumbrarnos a leer en voz alta juntos, como grupo. La lectura en voz alta es la mejor manera de desarrollar la fluidez. Si tengo estudiantes con muchas dificultades lectoras, recomiendo la lectura repetida: darles una serie de oraciones y pedirles que las lean dos, tres o cuatro veces, una y otra vez, buscando cada vez mayor prosodia y expresividad. Eso es lo que la investigación sugiere como herramienta más eficaz para la fluidez. La única salvedad es que esto funciona si los estudiantes conocen la correspondencia entre letras y sonidos. Si no tienen una comprensión fiable de las relaciones grafema-fonema, primero hay que trabajar eso, porque practicar la lectura en voz alta no ayudará si no conocen el código alfabético.
• ¿Cómo podemos ayudar a vencer la vergüenza de practicar en voz alta en estudiantes mayores?
Hay que construir deliberadamente una cultura que ofrezca seguridad psicológica. Creo que se comienza procurando que las primeras veces en que los estudiantes lean tengan una experiencia gratificante. Primero, como docente, quiero darles el ejemplo: leer en voz alta y demostrar mi disposición a hacerlo. Luego, quiero asegurarme de que los estudiantes se valoren mutuamente. Cuando un estudiante se ríe mientras otro lee, es fundamental abordar eso para que el aula sea un lugar seguro para leer. Comenzaría con textos breves, sencillos y atractivos, y quizá explicaría cómo funciona la dinámica para que se sientan cómodos. Después, me aseguraría de dar la palabra a todos. Es menos probable que juzgue a mis compañeros cuando leen, si sé que yo también tendré que leer. Por eso quiero que todos participen.
Entender el vocabulario
• Respecto del vocabulario, ¿cómo pueden los docentes enseñarlo más allá de memorizar definiciones?
Creo que memorizar definiciones no es especialmente eficaz, porque necesito ser capaz de usar una palabra, no solo entender su significado. Por eso, empezaría por la definición: explicarles a los niños qué significa y luego permitirles practicar. Darles muchas situaciones entretenidas y lúdicas en las que deban aplicar y utilizar la palabra. Esa es una primera medida muy importante. La segunda, es que la mayoría de las palabras que conocemos las aprendemos leyendo. Esa es otra razón por la que leer en voz alta es tan importante: allí los estudiantes encuentran palabras nuevas y poco habituales. Si al encontrarse con una palabra nueva, les pido que la repitan en voz alta para aprender a pronunciarla, eso es realmente importante. Yo no usaría una palabra que no sé pronunciar.
Mientras leemos en voz alta, puedo llamar su atención sobre la pronunciación, darles una definición breve o mostrarles una imagen. Así puedo reforzar y dirigir su atención hacia muchas palabras. Creo que necesitamos una estrategia de dos partes para el vocabulario: enseñar explícitamente una cantidad pequeña de palabras, profundizando mucho en ellas, y ayudar a los estudiantes a prestar atención rápidamente a una cantidad mucho mayor de palabras mientras leen. Por último, lograr que los estudiantes lean mucho es una de las mejores maneras de ampliar su vocabulario.
• ¿Qué libros recomendaría para estudiantes desde quinto básico?
Bueno, hay libros en inglés que me encantan. Number the Stars (¿Quién cuenta las estrellas?) y The Giver (El dador de recuerdos), están entre mis favoritos. También me encantan Las crónicas de Narnia. Son fantásticos y tienen una sintaxis muy rica, lo que es excelente para los estudiantes. Pero estoy seguro de que también hay libros chilenos y en español igualmente buenos.